Tu instinto no se copia.
Tú sabes qué cliente vale tu tiempo. Sabes cuándo un trato se está enfriando antes de que el cliente lo diga. Sabes cuándo apretar y cuándo esperar. Eso es lo que cierra. Pero no se lo puedes pasar a alguien que contratas, ni a una herramienta que compras. Hoy solo funciona cuando tú estás trabajando.